Nikola Tesla

Nikola Tesla fue una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad. Su obra abarca más de 700 patentes que incluyen las bases del sistema de televisión, la radio, el microondas, el motor a inducción, la corriente alterna, un generador de rayos X, entre otros grandes inventos.

Nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, Imperio Austríaco (Actual Croacia). Desde temprana edad asistió a la escuela, donde demostró un talento excepcional para las matemáticas. Se graduó en 1873 y regresó a su pueblo natal donde poco después de su llegada contrajo el cólera. Estuvo postrado durante nueve meses y cerca de la muerte en varias ocasiones. Su padre le prometió enviarle a la mejor escuela de ingeniería si se recuperaba de la enfermedad, aunque deseaba que se dedicara al sacerdocio.

En mi 1875 comenzó sus estudios en ingeniería eléctrica en la Universidad de Graz, algunas fuentes afirman que se graduó, sin embargo la universidad afirma que no recibió ningún título y que abandono su carrera en el tercer año. Luego se dirigió a Maribor y perdió contacto con su familia, donde obtuvo su primer empleo como ayudante de ingeniería.

Tesla pasaba el tiempo leyendo muchas obras y memorizando libros completos, ya que supuestamente poseía una memoria fotográfica. En su autobiografía relató que en ciertas ocasiones experimentó momentos detallados de inspiración, donde podía visualizar una invención con precisión extrema, incluyendo las dimensiones, antes de iniciar la etapa de construcción. No solía dibujar esquemas, en lugar de eso concebía todas las ideas solo con la mente.

En 1880, se trasladó a Budapest para trabajar en la compañía nacional de teléfonos. Allí conoció a Nebojša Petrović, un joven inventor serbio que vivía en Austria. A pesar de que su encuentro fue breve, trabajaron juntos en un proyecto usando turbinas gemelas para generar energía continua. Para cuando se produjo la apertura de la central telefónica en 1881 en Budapest, Tesla se había convertido en el jefe de electricistas de la compañía, y fue más tarde ingeniero del el primer sistema telefónico del país. También desarrolló un dispositivo que, de acuerdo con ciertas fuentes, era un repetidor telefónico o amplificador, pero que, según otros, pudo haber sido el primer altavoz.

En 1884, con muy poco dinero (en su biografía cuenta que desembarcó con sólo 4 centavos en sus bolsillos) emigró a los Estados Unidos para intentar una carrera. En Nueva York comenzó casi de inmediato a trabajar en los talleres de Thomas Edison en donde terminó de desarrollar muchos de los trabajos sobre los que el máximo inventor norteamericano trabajaba hacia muchos años. La capacidad inventiva de Tesla y los celos profesionales de Edison hicieron que la relación entre ambos terminará de mala manera.

Edison era defensor y primer introductor de la corriente continua, con ella logró su primera cartera de clientes en la Nueva York de principios de la década de 1880, con pequeñas centrales eléctricas para llevar energía a apenas un centenar de clientes en la ciudad que utilizaban este sistema. El sistema de Tesla era mejor, pero Edison sólo pensaba en su negocio. Aunque, Tesla seguía convencido de que la corriente alterna era una solución mejor y que no tardó en imponerse. Este tipo de corriente es la que seguímos utilizando hoy en día en todo el mundo

La idea de Tesla era mejor, pero necesitaba a Edison para implementarla. Esto desató el conflicto en el que Edison defendió su fortuna a toda costa. De ninguna forma iba a permitir que un extranjero que acababa de llegar a la ciudad le arrebatase la fama e hiciese peligrar esa suerte de imperio eléctrico que consiguió levantar. Aunque más tarde, Tesla conoció al empresario George Westinghouse, que había desplegado una red eléctrica de corriente alterna en Massachusetts., todavía faltaba una pieza fundamental para que la corriente alterna lograse imponerse de forma incondicional: el motor a inducción.

Mientras Tesla trabajó con Edison, este no dejó de humillarlo. Haciéndole trabajar dieciocho horas diarias de lunes a domingo arreglando problemas técnicos hasta montando «espectáculos» para desacreditar la corriente alterna. Por ejemplo, aplicando descargas eléctricas a animales o anunciando su uso en la silla eléctrica, inventada unos años antes por Harold P. Brown, con la intención de atemorizar a la ciudadanía sobre su uso. Lo que no dijo es que Brown fue financiado en secreto por él mismo.

Tesla le propuso a Edison una fórmula para mejorar su generador. Ante esta propuesta, Edison le prometió 500 dólares si lo conseguía. Tesla trabajó duro a lo largo de meses, llegando a apenas dormir durante pocas horas, y finalmente, como no podía ser de otra manera, lo consiguió. Edison no sólo no le pagó lo prometido, sino que además se burló de él: «Cuando seas un americano cabal lograrás comprender una buena broma yanqui». Tras esta escena, Tesla se despidió de Edison.

No se rindió y comenzó a juntar fondos para armar su propio laboratorio. Su siguiente proyecto fue crear su propio laboratorio para impulsar uno de sus grandes sueños: la transmisión de energía y noticias sin necesidad de usar alambres. Pero se encontró con dos barreras principales: por un lado, el sector energético era un monopolio, y como en todo monopolio, sus impulsores se negaban a cualquier cambio si no les iba a suponer un aumento en sus beneficios. Por otro lado, el sector bancario ya había comprado minas de cobre que cubrirían el cableado que cruzaría el país para distribuir la energía. Su único aliado para darse a conocer fue la prensa, quien sí estaba interesada en las frases lapidarias que solía dejar Nikola en cada entrevista y cada declaración.

Poco a poco fueron llegando las victorias para Nikola. En 1893, la Feria Internacional de Chicago tenía a la electricidad como tema principal, y se decidió inaugurarla con iluminación por corriente alterna. Meses después, un comité de expertos decidió que el sistema de corriente alterna era el mejor para aprovechar el potencial hidroeléctrico de las Cataratas del Niágara. El contrato fue para la empresa de Westinghouse. Pese a las dudas de si la creciente industria de Búfalo si iba a poder abastecerse con este sistema, fue instalada la distribución del sistema de Tesla. Luego de estos éxitos para Tesla, decidió apostarlo todo a su gran sueño. Este proyecto comenzó a materializarse a través de la Torre Wardenclyffe, también conocida como Torre Tesla, una torre de alta tensión con una antena de 30 metros de altura cuya finalidad iba a ser permitir la telefonía comercial transatlántica, impulsar las retransmisiones radiofónicos, y demostrar que era posible transmitir energía de forma inalámbrica, sin cables entre emisor y receptor, y además de forma gratuita. Para ello iba a seguir los mismos principios que con la radio.

La Torre Wardenclyffe recibió su nombre de James S. Warden, banquero y abogado que cedió 81 hectáreas de unos terrenos comprados en Shoreham. Cuando tuvo que solicitar más fondos para continuar investigando, le fueron denegados. Había demasiados intereses en juego como para permitir que un inventor casi utópico que se cargara un sector monopolizado por unas pocas élites. Así que Wardenclyffe se vio obligada al cierre antes de ser totalmente operativa y a demolerse parcialmente en 1917, en plena I Guerra Mundial, cuando Tesla ya tenía más de sesenta años.

En los últimos años de su vida, The Times entrevistó a Tesla, quien reveló que sólo esperaba vivir el tiempo suficiente para, al menos, colocar un aparato en una habitación que pudiese activarse con la energía de su alrededor. Tesla murió sólo y abandonado. Tras fallecer en 1943, comenzó una campaña para borrar su nombre de la historia y atribuir sus éxitos a otros. Por ejemplo, Edison fue proclamado padre de la electricidad, y Marconi inventor de la radio. Pero ambos, sin Tesla, no hubiesen sido nada. Especialmente Marconi, quien utilizando diecisiete patentes de Nikola para su primera retransmisión en 1901, se atribuyó el mérito sin citar a Tesla. Este hurto fue subsanado por la Corte Internacional en 1943, pero todavía hoy la cultura popular señala a Marconi como inventor de la radio.

Perseguido, plagiado, imitado y ninguneado, Nikola Tesla fue una especie de Da Vinci steampunkdel siglo XIX, cuyas invenciones visionarias han dado prestigio y fortuna a otros. La lista de enemigos de Tesla era temible en vida (desde Thomas A. Edison hasta J. P. Morgan y otros miembros ilustres de la naciente industria energética y de telecomunicaciones), pero a partir de su muerte en 1943, el gobierno de Estados Unidos requisó sus papeles y su laboratorio.

El mundo que veía Tesla es uno que puede demostrarnos que las decisiones de la industria y los gobiernos no son inocentes: su visión de un mundo sustentable energéticamente va de la mano con una postura política que resurge en nuestros días en forma de acceso a la información. Existen cientos de patentes pendientes por explorar. Mientras tanto, conocer el trabajo de Tesla nos pone en camino de recrear ese futuro.

Corriente alterna

En la Exposición Universal de Chicago en 1893, Tesla y Edison presentaron dos formas de producir y distribuir electricidad a nivel nacional. La diferencia radica en costo y seguridad: la corriente directa de Edison (financiada por General Electric) era costosa a larga distancia, y su producción era peligrosa; sin embargo, Edison y compañía comenzaron una campaña de desprestigio contra Tesla y su corriente alterna, célebremente electrocutando animales en demostraciones. Sin embargo, Tesla (financiado por Westinghouse) probó que la corriente alterna era segura haciendo correr electricidad a través de su propio cuerpo para producir luz. A pesar de las polémicas en su día, el sistema de Tesla es el utilizado en EE.UU. hoy en día.

Bulbos

Tesla desarrolló y utilizó bulbos fluorescentes en su laboratorio 40 años antes que la industria; en la mencionada exposición, Tesla dobló tubos en forma de nombres de científicos famosos, creando también las primeras luces de neón. Para él, el planeta mismo podía ser utilizado como una enorme batería capaz de generar electricidad utilizando frecuencia como transmisores y receptores.

Radio

A pesar de que el italiano Guglielmo Marconi sea la respuesta correcta en la trivia, existe evidencia de que Tesla presentó el funcionamiento de la señal de radio en 1893 frente a la Asociación Nacional de Luz Eléctrica; en 1897 puso a su nombre las patentes US 645576 y US 649621. Con todo, la oficina de patentes cambió su decisión en 1904 a favor de Marconi, posiblemente gracias al financiamiento de Edison y Andrew Carnegie, además de para evitar pagar regalías a Tesla. La patente volvió a nombre de Tesla en 1943.

Rayos X

El electromagnetismo y la radiación iónica están presentes en investigaciones ópticas de Tesla. Para él, todo lo que necesitamos para entender el universo está a nuestro alrededor todo el tiempo: la mente sirve para desarrollar aparatos que aumenten nuestra percepción de todo eso, y en el caso de los rayos X, que permitan ver aquello que permanece oculto dentro de nosotros mismos.

Control remoto

La patente no. 613809 fue el primer aparato de control remoto útil en 1898, basado en la idea del radio: las señales entre el transmisor y el receptor son controladas mediante botones, a pesar de que las enormes baterías que necesitaba lo hubieran hecho poco práctico en su momento. Sin embargo, la tecnología militar aprovechó el control remoto de radio para manejar tanques alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Motor eléctrico

La marca de autos Tesla ha popularizado esta invención: un motor con campos magnéticos que giran podría haber liberado a la humanidad de la voracidad de los hidrocarburos, pero hubiese sido un terrible negocio. Con el colapso económico de 1930 y la guerra mundial que siguió, el invento quedó en el olvido, al menos en su encarnación de vehículo automotor. Por otro lado, este motor da energía a cientos de máquinas, desde ventiladores industriales hasta bombas de agua, discos de computadora, relojes de pulsera y compresores.


Robots

Solemos creer que el robot es una hiper-especialización del esclavo, cuando en realidad la naturaleza energética de todos los seres vivos obedece a una lógica de distribución energética común. Tesla escribió en alguna ocasión: «He demostrado, a través de cada pensamiento y acto mío, a diario, a mi total satisfacción, que soy un autómata dotado con el poder de movimiento que responde a estímulos externos». Tesla creía en la posibilidad de réplicas humanoides, que debían ser mantenidas en bajo número y con un límite a su crecimiento: su concepto de robot era más cercano al de «forma de vida artificial» que al de esclavo.


Láser

La tecnología láser es el mejor ejemplo de que las invenciones humanas no son en sí mismas ni buenas ni malas, sino que son sus aplicaciones las que determinan su utilidad o potencial destructivo: el láser vuelve mucho más sencillas las operaciones quirúrgicas, y la era de la información sería impensable sin los reproductores digitales; sin embargo, las aplicaciones militares del láser son una realidad que se parece peligrosamente a una película de ciencia ficción.


Telecomunicaciones inalámbricas

J. P. Morgan financió un proyecto de 150 mil dólares (una fortuna en su momento) para que Tesla construyera una torre sumamente particular: utilizaría las frecuencias naturales del universo como vía de transmisión de datos, incluyendo imágenes, mensajes de voz y texto. El proyecto no prosperó porque Tesla creía que la comunicación y sus posibilidades no debían estar sujetas a esa famosa «cuota» que cobran los millonarios por dar un servicio a la gente. La misma torre hubiera podido crear esa utopía de la ingeniería eléctrica por la que Tesla se ha convertido en una leyenda.
Energía limpia, gratuita e ilimitada

La idea de que la energía es algo que debe controlarse, almacenarse, limitarse y sobretodo cobrarse; produjo una catástrofe energética a nivel mundial de cuyas consecuencias no somos bien conscientes todavía. Si el universo era una red de canales para transmitir y recibir información, y esa red está hecha de energía, entonces el universo mismo está lleno de energía gratuita que podemos aprovechar: el código que cifra la existencia no solo controla los fenómenos físicos y químicos a nuestro alrededor, sino que nos permite conocerlos a través de nuestras propias percepciones.
El trabajo de Tesla se dirigió fundamentalmente a empoderar a los individuos para recibir y transmitir información gratuitamente. Esta ética tan férrea (demostrada cuando rompió su contrato con Westinghouse para que la compañía no quebrara si retiraba sus regalías) es lo que diferencia a los verdaderos visionarios de los empresarios e inventores.

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